19-05-2008
La decisión del Tribunal Supremo de California, que el jueves pasado legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo, ha obligado a los candidatos presidenciales a posicionarse. Y lo que parece claro es que ninguno de los tres (el republicano McCain y los demócratas Obama y Clinton) quiere perder votos por este asunto.
Poca diferencia existe entre la postura de McCain y sus adversarios en el campo demócrata. Todos prefieren que no se le llame matrimonio a la unión de dos personas del mismo sexo y quieren que la decisión de aprobar o no esta medida dependa de los Estados. “El senador Obama siempre ha creído que las parejas del mismo sexo deberían tener los mismos derechos ante la ley”, dijeron ayer los portavoces del senador de Illinois. Hillary Clinton, cuya base electoral es fuerte en Estados socialmente conservadores como Ohio o Indiana, dijo que “prefiere las uniones civiles” como una forma de “garantizar igualdad de derechos y obligaciones”.

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